A los 17 años renuncié al viaje de fin de curso,
pero monté mi primer negocio.

Mi vida en capÍtulos
Capitulo 1: La Grabadora de CD’s
Esa fue mi primera inversión.
Justo antes de terminar el instituto, el último año.
Utilicé el todo dinero que había recaudado para ir de viaje de fin de curso de COU.
El viaje que haces antes de despedirte de tus amigos/compañeros del colegio-instituto. Algunos desde los 6 años, hasta los 17 que tenía en aquel momento.
Pues con ese dinero monté un negocio de duplicado de CD’s.
Negocio de trabajar varias horas al día.
Trabajaba yo, trabajaba mi ordenador, mis hermanas y mis padres también.
Bueno y en ocasiones subcontrataba también algunos trabajos a un tío mío con el que también iba a hacer la compra a los polígonos industriales de Ciudad Lineal donde se vendían CD’s de 100 en 100 al principio y de 1.000 en 1.000 más tarde.
Cada uno hacía su parte.
El ordenador hacía una muy importante.
Dejó de ser para jugar al FIFA 98 y Carmageddon y pasó a ser para crear mi «Libertad Financiera» adolescente-juvenil.
Y para crear la «Libertad Financiera» de mi familia algunos meses también.
Antes de cumplir los 18 ya sabía lo que era la «rotura de stock», el «dumping», el «holding», el «ROI», el «family office» y muchos términos que no conocía con ese nombre, pero que por práctica conocí igualmente.
Y me quedé sin viaje, claro. Pero me quedó el dinero y el aprendizaje para el resto de mi vida.
Trabajé 5 añitos en consultoría, me dio tiempo a entrar en la carrera de la rata (acabar la carrera, trabajar, endeudarme para comprar un piso donde vivir, incrementar mis gastos y buscar incrementar mis ingresos sólo con mi salario).
Desde entonces, más de 15 años de experiencia fundando, adquiriendo y vendiendo varias empresas, hasta hoy.
En todas las empresas he invertido mi dinero para lanzarlas y hacerlas crecer. En la última de ellas gestiono además el dinero de otros ya que se trata de una sociedad de inversión inmobiliaria.
Capitulo 2: El bar de tapas chino
Afortunadamente un día un amigo me confesó que le «habia tocado» ser socio de una SL porque necesitaban ser 3 socios en la empresa de su cuñado y se les iba uno. Me pareció curioso.
Así que quedé un día con su cuñado en bar de tapas chino, de esos donde el chef Yuang hace una tortilla española de rechupete, allá por el barrio del Pilar. Y entre tortilla y chorizos, le conté una idea que resultaba era un plan de negocio y yo no lo sabía. Según acabé de hablar me dijo el cuñado algo así como: «Pues lo tienes bastante más claro que yo cuando empecé mi empresa. Empieza mañana mismo.»
Así que empecé. En 2010 en lo alto de la cresta de la ola del tsunami que barrió la economía española, europea, mundial. Le dije a mi socio que si quería que le diéramos caña, me dijo que sí, y hasta hoy.
Capitulo 3: La Pandemia
No hay mal que por bien no venga.
El mal: La pandemia.
El bien: vender una empresa el 31 de diciembre del 2019, 2 meses y pico antes de la Pandemia.
Teníamos planes de «invertir» el dinero de la venta, en mejorar la empresa de eventos:
- Formación. Aunque no sabíamos exactamente en qué.
- Expansión.
- Cerrar alguna linea que nos sacaba del foco.
- Reforzar nuevas líneas de negocio.
Pues ni la 1 ni la 2 ni la 3 ni la 4.
La 5 fue dejar automatizados todos los procesos en la empresa de eventos, para cuando volvieran los eventos
La 6 fue empezar a aprender todos los tipos de inversión en profundidad.
Las inversiones inmobiliarias me empezaron a parecer menos de viejos, y menos casposas.
Dejé atrás muchos prejuicios sobre el dinero y sobre la riqueza.
Entendí algunos conceptos interesantes sobre la abundancia, el desarrollo personal y muchos temas que me parecían «hierbas», y bajándolos a tierra me pareció que me encajaban.
Luego probé inversión en bolsa, tanto a nivel Fundamental como Técnico en varias formaciones y por suerte pude ponerlo en práctica.
Obviamente las Criptos hubo que probarlas y me di cuenta que eran el nuevo paradigma de discusiones de cuñados como el futbol, la política o la religión. Muy divertidas para estos casos.